Hay que cambiar el modo de votar.


Bajo mi punto de vista el acto de votar es importantísimo. Poniendo las cosas en perspectiva, es un hecho objetivo que durante muchos años en este país no se podía votar, y aunque entiendo perfectamente el descontento general, no creo que la opción sea no ir a ejercer el Derecho al voto.

Evidentemente habría que cambiar la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, que permite que grupos minoritarios puedan ejercer un exceso de poder, o aberraciones tales como que el voto de una persona valga hasta el triple que el de otra dependiendo de dónde se encuentre empadronada. Pero además, observo que perdemos legitimidad al acudir a las urnas porcentajes ridículos de electores.

En las últimas elecciones Rajoy ganó con el votó del 44.63% del electorado (que no coincide con la población total, como ya sabemos todos). Y debido a que los grandes beneficiarios de este sistema aberrante son los dos grandes partidos nacionales y los tradicionales partidos nacionalistas, no hay muchas esperanzas de que esto cambie a corto plazo, desde luego es improbable que ellos hagan algo al respecto. En las últimas elecciones el PP ganó con una inmensa mayoría absoluta gracias al abandono masivo del voto del PSOE, dado que realmente a los Populares no les llegó a un millón más de personas, pero casi cinco millones dejaron de votar al PSOE y eso, con nuestro sistema electoral vigente, hace que las cosas sean como son.

Esto me hace pensar en la inteligencia política media del votante español. Que parece escasa. No se aprecia criterio en demasiada gente. Por criterio no me refiero a los que piensen igual que yo, faltaría más, votos gregarios ya hay demasiados, me refiero a que no sigan meras consignas. Al PP le vota siempre el mismo núcleo de gente, hagan lo que hagan y presenten a quien presenten como candidato. Al PSOE más o menos igual. Luego tenemos los típicos mítines con bocata de chorizo, en el que se reparten papeletas (en otros feudos se hacen matanzas de cochinos y fiestas a las que se invita a la gente), o personas mayores que son acompañadas hasta la urna llevando su acompañante ya el sobre preparado ¿quién vota ahí realmente? Creo que deberíamos ampliar la potestad de los miembros de las mesas electorales para garantizar que esas personas votan a quien quieren, aunque pierdan el secreto de voto ante el Presidente de la mesa, que no es tan grave.

Luego nos podemos poner más finos y pensar que es desagradable que el voto de uno valga lo mismo que el de un “tróspido” cualquiera. Seguro que a todos se nos ocurren ejemplos. Nadie con dos dedos de frente pudo dejar se de sentir un escalofrío cuando se publicó la encuesta que dejaba claro que Belén Esteban hubiera ganado unas elecciones en caso de presentarse. Lo peor es que ahora me planteo si no hubiera sido mejor presidenta que otros.

De modo que además de una necesaria reforma del Sistema Electoral, creo que sería positivo que el voto en si mismo se valorara más. ¿Cómo? Pues propongo dos sistemas, uno a título informativo porque sé que es casi inviable, y el segundo dejando claro que si de mí depende algún día, lo llevaré a cabo.

El primero es una teoría interesante que le da un valor extra al voto y a la condición de ciudadano. Aunque realmente viene de la Polis Griegas, el concepto de ganarse la ciudadanía lo popularizó de nuevo el escritor Robert A. Heinlein en su novela “Starship Troopers”, que fue llevada al cine años después por Paul Verhoeven, y básicamente consiste en que para ser ciudadano hay que hacer el servicio militar o, esto lo añado yo, una prestación social sustitutoria. Con eso ganas unos Derechos extra, como ser elector o elegible. Si no lo haces, vives normalmente, pero no puedes tomar parte en la gestión política del país. El autor fue acusado de fascista. En la novela desde luego retrata un grupo militar de lo más espartano en cuanto a filosofía, en la adaptación cinematográfica de 1997 Verhoeven le da un giro y, bajo mi criterio, aprovecha para criticar el fascismo y la violencia por la violencia.

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Volviendo al tema que nos ocupa, esto haría que sólo pueda votar quien “se lo haya ganado”, prestando un servicio a la sociedad española, y mostrando un interés concreto por la participación en la vida política. Esto evita el ganado votante. Por supuesto espero críticas al respecto en los comentarios del blog.

La segunda opción, más viable y cómoda ahora mismo, es hacer obligatorio el voto. Sin más. A partir de la refoma de la Ley, en cada elección sería obligatorio ir a votar. El que no vaya será sancionado, como cuando se nos convoca para ser jurados o miembros de mesas electorales. Eso sí, las sanciones deberían ser de pérdida de libertad, porque si se hacen económicas se permite que la gente con más recursos evada su responsabilidad si quiere hacerlo. Por supuesto cada cual puede votar lo que le dé la gana, pero ya se ve obligado a ir a votar y probablemente se lo pensará mejor. En esta reforma también incluiría un mínimo de votos válidos para que las elecciones sean legítimas, porque con más votos nulos o blancos que válidos, no entiendo que se pueda dar por válida una representación política.

Para otro debate da la necesidad de cambios en la clase política, pero puede que cuando el electorado no tenga la opción de la desidia, los políticos se tomen más en serio la cita electoral.

Bueno, toca esperar opiniones a favor o en contra, será un placer leer vuestros argumentos.

Enlace a la Ley Electoral: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/lo5-1985.html

Fuente: http://cdn.20minutos.es/img2/recortes/2011/11/20/39006-620-282.jpg
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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Lo que ocurre con el voto es que como no “cuesta” no se valora. El asunto de la ciudadanía es harto espinoso, pero sería buena cosa el establecer unos criterios para poder tener cierto poder de decisión sobre el gobierno. Asimismo, habría que exigir también unos requisitos de acceso, más rigurosos, para aquellos que fueran a meterse en política (y así quitar de en medio a unos cuantos puñados de cantamañanas)
    y si no, como mal menor, cambiar la ley electoral…

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    1. Creo que un poco de todo. Urge el cambio de la Ley Electoral, y en ese cambio se puede incluir todo, con una pequeña reforma constitucional para que se exija algo más para poder ser Diputado, Ministro o Presidente del Gobierno.

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  2. Danigr dice:

    (Creo que no se publicó mi anterior comentario. Si aparece repetido, mis disculpas)

    Estoy de acuerdo con @bextia en que habría que pedir ciertos criterios para que se pueda dedicar alguien a la política o en poner algunos para su cese.

    Por otro lado la opción de “ganarse el derecho a votar” me temo que podría fácilmente degenerar en la creación de una casta política y acabaríamos en una oligarquía. Aunque en vista de la situación actual con casos de corrupción descarada, autoindultos y demás bondades con las que nos regalan nuestros servidores los gobernantes muy lejos no estamos.

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    1. No estoy seguro de eso, más que casta política hará que el que quiera votar se lo gane, haya hecho un esfuerzo consciente. Conducir no sale gratis y mucha gente de todo estrato social se saca el carnet. No es exactamente lo mismo pero creo que es un ejemplo adecuado porque hasta gente prácticamente analfabeta ha podido obtener su carnet de conducir. Ahora que la gente está más sesibilizada, aparentemente, con no querer que nos gobiernen los mismos de siempre, podría ser el momento adecuado para que se tome más en serio el acto de votar.

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