Quejas por las playas para perros.


Mi amigo Javier Castro me hace fijarme en una noticia que compartió en mi muro de Facebook sobre las quejas que ha generado en la localidad alicantina de El Campello (http://www.elcampello.es) la habilitación de una zona de baño para personas que acudan con sus perros. La noticia la tienen en el siguiente enlace: http://www.lasprovincias.es/20130806/comunitatvalenciana/provincia_alicante/campello-aumentara-limpieza-playa-201308061542.html

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Foto propia.

Particularmente creo que es una gran oportunidad que brinda este ayuntamiento para lograr normalizar algo muy necesario, la convivencia cívica entre dueños de animales educados y personas que no tienen animales.

¿Por qué hago esta diferenciación? Porque con los dueños que no educan a sus mascotas, hay que tener mano dura. Dar la opción de que lo hagan, y si no, sanciones del tipo que se estime oportuno. No tiene por qué ser dinero, puede ser algo tan sencillo como tener que limpiar una semana las cacas dejadas por las personas que no recogen lo que generan sus perros. Seguro que se vuelven más aplicados.

Sigo con el tema que nos ocupa. Aquí el problema suele aparecer porque hay gente a la que no le gustan los perros. Sin más. Les molesta compartir el espacio con el animal, aunque no se le acerque, aunque no se haga caca, aunque no se haga pis. Como le podría molestar encontrarse en su centro comercial preferido a una persona con un aspecto determinado (el que sea, piense en el que más le asustaría a usted y bastará para el ejemplo). En caso de lo que dice la noticia sea cierto, hay una ordenanza que penaliza no recoger las deposiciones de los perros, y una ley que regula la tenencia de perros potencialmente peligrosos (PPP), así que es fácil arreglar el problema. Si se trata simplemente de que “no quiero perros aquí”, tenemos un problema.

Aquí ya no se trata de los derechos de los animales, sino del derecho de las personas que los tienen a disfrutar de ellos en determinados espacios. Creo que es indiscutible la enorme cantidad de personas que poseen una mascota hoy en día. Las regulaciones actuales complican tanto convivir con ellas fuera del domicilio que cada vez se multiplican más los abandonos. No lo justifico, pero creo que es uno de los motivos a tener en cuenta.

El abrir un destino turístico a personas con perros (u otros animales de compañía), es un filón que cada vez más empresas y administraciones deberían plantearse como objetivo. El dueño de un perro invierte una importante cantidad de dinero en él. Productos de higiene, piensos, tratamientos veterinarios… Si les dan la opción, también pagarán un alojamiento para su mascota para poder pasar las vacaciones juntos.

El Campello, pese a algunos vecinos (que podrán tener razón o no), está abriendo un camino que espero que sigan pronto otros muchos municipios de España.

De hecho ya plantean abrir una segunda playa para perro: http://www.diarioinformacion.com/alacanti/2013/08/23/campello-plantea-abrir-segunda-playa/1408105.html

En su día hablé de un asunto similar en esta otra entrada del blog, recomiendo su lectura porque analizo los problemas y ventajas de permitir el acceso de personas con sus mascotas de cara al turismo: https://delodivinoylohumano.wordpress.com/2012/11/06/por-fin-una-playa-para-perros/

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Javier Castro dice:

    Buenas reflexiones, mi querido amigo. Estoy de acuerdo en que hay personas que no tienen sus mascotas educadas correctamente o incluso nulamente. Ese es quizás el punto de inflexión para una correcta convivencia.
    No dejo de sorprenderme cuando veo (sobre todo en algunas ocasiones festivas) cómo despiertan las playas de La Coruña el día de San Juan, o de qué forma amanecen los fines de semana (especialmente en zonas muy cercanas a discotecas y otros lugares de ocio). No es difícil imaginar la cantidad de basura desperdigada por los arenales. Tampoco es muy difícil ver como los fumadores tiran sus colillas, perdón, quise decir: entierran sus colillas en la arena (yo soy fumador y nunca lo he hecho). Los huesos de las frutas de temporada también forman parte del conjunto arenoso a lo largo de la jornada playera. Pero tampoco pensemos que al final del día, las playas parecen estercoleros. No se hace necesario ser tremendistas salvo en un pequeño e higiénico detalle que paso a relatar:
    Lo que realmente le puede estorbar a un “humano” es que le quiten su espacio vital. Que unos niños le peguen un “balonazo” a un señor/señora que está tomando plácidamente el sol tumbado sobre la toalla, también es un fastidio. O que el vecino de toalla no tenga el detalle de escuchar su música house por los cascos y en su lugar lleve un radio-cd y lo ponga a tope de volumen. Si me apuras, también la brisa marina puede ser molesta ya que entre que levanta alguna arena que se lanza a la cara y lo poco práctico que se hace leer el periódico, pues se hace necesario rodearse de biombos.
    He visto cómo (aunque sea por la lengua pequeña) se ha llamado la atención a fumadores por molestar sus humos a sus vecinos bañistas, a niños (y a adultos) por jugar a la pelota o cualquier otro juego que lleve implícito un esférico, a todos aquellos que se limitaban a sintonizar los 40 principales o similares a todo volumen y a todo aquel que se acercaba a la zona con un perro (he dicho “acercaba”).
    Pero lamentablemente, nadie me ha llamado la atención cuando un día, con mi hijo de dos años (que le tuve que quitar el pañal ……. -incompatible con el agua-) y el pobre se puso a hacer pipi segundos después al lado de varios bañistas. No he visto a nadie llamar la atención cuando dos señoras de unos 60 años con el agua por las rodillas se pusieron a orinar en compañía. Tampoco he visto que en los aledaños de muchas playas se conservara un nivel de limpieza adecuado (proximidades de furgonetas de venta de helados, por ejemplo), y los contenedores de basura tan llenos de bolsas de basura que al final las bolsas se iban acumulando por fuera (haciendo una llamada a cualquier felino callejero que tuviera curiosidad hambruna). Y un largo etcétera.
    Por eso no me sorprende que una sociedad (“avanzada”) en la que se permite el matrimonio gay, que incluso pueden adoptar, que se permita el botellón, que se luche contra el deshaucio, que esta sociedad tan solidaria con los demás, donde no dudamos entregar una bolsa con arroz, macarrones y latas de bonito (entre otras cosas), sea en verdad una sociedad tan retrógada que vea raro que cuando estoy en una terraza tomando un café con mi perro tumbado y perfectamente tranquilo. Vea raro que lo lleve con la correa y camine pegado a mi lado sin molestar a nadie. Una sociedad que se sienta desconfiada cuando por diversos motivos (entre ellos la normativa de algunos ayuntamientos) tengo que ponerle bozal. Una sociedad que me vigila (pendientes de denunciar, de criticar con la boca pequeña) cuando mi amigo de cuatro patas hace sus deposiciones y sólo se tranquilizan cuando ven que quito la bolsita para recogerlas y tirarlas en la basura. Como dato anecdótico, un día hizo sus cacas en la hierba (un poquito suelto) y yo limpié todo lo que pude; pues una señora me puso a caer de un burro por no haber dejado la zona como estaba antes de que yo llegara. Mi respuesta fue inmediata: lo siento, pero no llevo el cubo y la fregona a mano.

    Esta sociedad tan “avanzada”, no está preparada para convivir con perros (ni con otras mascotas).

    Por último quiero decir que afortunadamente, no son todos los que están ni están todos los que son. Los generalismos son malos y no es mi intención meter a todos en el mismo saco.
    Los que tenemos animales (en mi caso un perro -cruce de mastín con labrador- y dos gatos) tenemos que ser responsables tanto de su educación como de su higiene y tan sólo nos queda esperar que los que no sientan predilección por tener mascotas, adquieran sentido de tolerancia.

    Un saludiño.

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  2. MASCOTEA dice:

    Estamos completamente de acuerdo con el artículo de Javier. Los dos principales problemas a resolver son la intolerancia y la educación. Intolerancia en el caso de los que no desean compartir su entorno con seres vivos de distinta especie y educación en el caso de los amantes de las mascotas que creen que “se educan solas”. Más educación, más tolerancia, más…. humanidad. En este artículo de nuestro Blog podéis ver un extenso listado de las playas “pet-friendly” que actualmente existen en España. Quizá seáis de los afortunados que puedan disfrutarla con sus peludos…http://www.mascotea.net/pages/1/cfnotes/273/playas-para-disfrutar-con-tu-perro/

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  3. Buenos días!
    Estamos totalmente de acuerdo en todo lo mencionado en el post.
    Ha sido una alegría ver la reciente noticia del ayuntamiento del Campello en la que no solo ratificar que la playa habilitada para perros seguirá así, sino que se plantean habilitar una más y establecer zonas para perros y realizar mejoras.
    La costa española por suerte es muy amplia. Los sentimos mucho por las personas que no quieren estar con perros en la playa y solían ir a las que se han habilitado recientemente. La costa es de y para todos. Tendrán que ir a otra playa. En todos los lugares habrá alguien que se queje.
    Desde nuestra web hemos lanzado una recogida de firmas para conseguir más playas para perros http://www.change.org/es/peticiones/ayuntamientos-de-costa-de-espa%C3%B1a-m%C3%A1s-playas-para-perros
    Agradeceríamos todo apoyo y difusión
    Un saludo

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