¿Es necesaria una “Ley del Buen Samaritano”? Creo que no.


En su fabuloso artículo Cómo sobrevivir a la muerte súbita: ¿es la ‘ley del buen samaritano’ la mejor solución?, la periodista Patricia Matey recoge opiniones que defienden la necesidad de una ley que ampare a las personas que traten de ayudar a alguien víctima de un paro cardiaco, especialmente al usar un desfibrilador externo automático (DEA). Yo creo que no hace falta.

DEA. Foto propia.
DEA. Foto propia.

Lo cierto es que, a día de hoy, creo que la actuación de una persona que trate de salvar a otra está bien amparada por nuestro ordenamiento jurídico. Y voy a tratar de explicarlo para que no quepa duda al respecto.

Debemos tener en cuenta que lo principal es que una persona que aplica primeros auxilios, reanimación cardio pulmonar (RCP), u otra técnica para tratar de salvar la vida de otro, está tratando de preservar el bien jurídico más importante, la vida. De modo que no puede haber repercusión penal negativa hacia el que ayuda, salvo en casos de negligencia o de daño intencionado.

Vayamos por partes. Para empezar, el RD nacional sobre el DEA delega en las Comunidades Autónomas las competencias sobre la regulación de estos aparatos. Y los decretos de las Comunidades Autónomas que regulan el uso de los DEA y exigen una licencia para poder utilizarlos, carecen de régimen sancionador, con lo cual, aunque lo incumplamos, no se nos puede sancionar por esa vía. Es decir, si el Decreto de Canarias obliga a tener un curso específico para poder usar un DEA ante una parada cardio respitaroria (PCR), pero no tiene especificadas sanciones para aquellos que no cumplan ese requisito, no se nos puede sancionar administrativamente por usar el DEA para ayudar a una persona en PCR. Y eso es aplicable a la regulación de las demás CC.AA.

Pero ¿Estoy cometiendo un delito por usar un DEA sin “licencia”? ¿Me va a detener la policía si no tengo la habilitación para usarlo y lo uso? NO. Y voy a explicarlo bien claro también:

En primer lugar ¿Qué es un delito? El delito es definido como una acción típica, anti jurídica, imputable, culpable, sometida a una sanción penal. Es decir, una acción u omisión tipificada y penada por la ley (artículo 10 del Código Penal). De un modo general, la explicación de estos términos es la siguiente:

Típica: Que está tipificada, es decir, recogida en un artículo del Código Penal.

Anti jurídica: Que es una conducta contraria a Derecho.

Imputable: Que la persona que ha incurrido en esa conducta es responsable de sus actos, se le puede imputar la comisión del acto en si. Es decir, una persona incapacitada (por una discapacidad, por ejemplo), no es imputable. Es decir, es inimputable.

Culpable: Que quien comete el delito es consciente de la antijuricidad del mismo.

Pena: Del mismo modo que he explicado la imposibilidad de sanción administrativa sin régimen sancionador, no se puede castigar la comisión de un delito si, además de todo lo demás, no viene consignada una pena para dicho delito.

De modo que, para que se me pueda condenar porque he matado a una persona, por ejemplo, debo haber hecho (acción antijurídica), algo con intención de matarla (dolo=intención), matar a otro debe estar recogido en el Código Penal con anterioridad a mi acción para que me puedan acusar, debo tener mis facultades mentales en orden para ser imputable, y además ese delito debe llevar aparejada una pena. La omisión consiste en dejar de hacer algo que cause un mal, por ejemplo no alimentar a un bebé hasta que muera por inanición. Para entender la diferencia entre un homicidio doloso (intencionado), y un homicidio imprudente, podemos usar el ejemplo de la persona que muere al golpearse la cabeza por caer al suelo tras un empujón durante una discusión. Lo que se considerará importante es si el agresor tenía intención de que el agredido muriera o no. (Este tema es muy complejo, trato de simplificarlo al máximo, que ningún jurista se escandalice demasiado).

Bueno, esto nos lleva de nuevo al terreno del primer interviniente que trata de reanimar a una persona a la que halla en PCR ¿Está tipificado en el Código Penal tratar de reanimar a alguien? NO. ¿Le hemos causado las lesiones o la enfermedad que le ha llevado a la situación de PCR? NO. Es una persona, a falta de que un médico lo certifique, muerta o a punto de estarlo. Todo lo que le hagamos es para ayudar, no vamos a empeorar la situación. De modo que NO se nos puede achacar nada. ¿Y si le rompemos una costilla? Le hemos salvado la vida, prima la vida sobre esa lesión. ¿Y si le quemamos los pelos del pecho con la desfibrilación? No pasa nada, le hemos salvado la vida. Y así con todos los “Y si…”. Es exactamente lo mismo que pasaría si hay un incendio en una guardería llena de niños y, después de llamar al 1-1-2 para que vengan los bomberos, rompemos el escaparate de una tienda de extintores que está cerrada en ese momento para usarlos y apagar el fuego. ¿Qué es más importante, haber salvado a los niños o haber roto el escaparate? ¿Teníamos intención de robar extintores o de salvar vidas? Ese es el matiz importante en Derecho Penal.

Bueno, esto es lo que el Código Penal define como “ESTADO DE NECESIDAD“, y lo explica en el artículo 20.5º: “El que, en estado de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno lesione un bien jurídico de otra persona o infrinja un deber, siempre que concurran los siguientes requisitos:

 Primero. Que el mal causado no sea mayor que el que se trate de evitar.

  •  Segundo. Que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionadamente por el sujeto.
  • Tercero. Que el necesitado no tenga, por su oficio o cargo, obligación de sacrificarse.”

Volvemos al mismo caso de antes ¿Es más importante la vida de los niños o el escaparate y los extintores? ¿hemos causado nosotros el incendio? ¿Somos bomberos y sabemos apagar el incendio sin esos extintores? Pues esto es lo que podemos aplicar a cualquier otro caso similar.

De modo que NO estoy llamando a desobedecer las normas sobre el uso del DEA, pero sí al uso del sentido común y actuar en base a valores de solidaridad que permitan que, con título o sin título, todos tengamos la posibilidad de que alguien nos salve la vida sin temer terminar pagando una multa o detenido.

Por tanto, la formación es necesaria, pero en caso de duda, no teman una sanción, porque no debe haberla. Espero sus opiniones.

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17 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Javier Castro dice:

    Es curioso. Perdona mi ignorancia, pero estoy seguro que si presencio un accidente en el cual un vehículo se incendie y yo socorra a la persona sacándola inmediatamente y más tarde se demuestra que por sacarla de enmedio del fuego le he causado daños medulares (por ejemplo), de la demanda (por su parte o por sus familiares) no me salva nadie y probablemente estaré pagando la indemnización durante toda mi vida. Todavía recuerdo aquello de: Si no sabe hacerlo, mejor no haga nada.
    Por eso me extraña el artículo. Evidentemente mi actuación siempre se rige por el método PAS y por supuesto, comunicación constante con 112 ó 061. Procuro ayudar sin causar mayor mal que el que trato de evitar, pero tal como están los tiempos …… me parece que sí hace falta una ley del “buen samaritano” …. pero no ahora, sino cuando tengamos legisladores competentes …..
    Es tan sólo una opinión.
    Un abrazo Juan !!!

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    1. Gracias Javier por tu opinión. Te lo dejo lo más claro que sé. Si no lo sacas “por si lo lesionas” y se quema… como se demuestre que pudiste haberlo sacado, te imputan un homicidio (imprudente o no, ya se verá). En sanidad primero es la vida, luego la función. Primero se le salva la vida, si queda hemipléjico no se te puede culpar de nada. Fue el accidente, no tú. Por supuesto la posibilidad de que se te denuncie por parte de la familia o la propia víctima existe. Incluso la posibilidad de que te imputen. Pero yo no conozco ni una condena en asuntos similares. La ley es clara.

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      1. Mª del Pilar Rodríguez Rodríguez dice:

        Hola “delodivinoylohumano”. Estoy de acuerdo contigo, aunque yo no le pondría ese título, ya que Dios nos enseñó la parábola del buen samaritano. Pero viene a decir eso, que hay que ayudar, sea cual sea la persona y las circunstancias, eso sí, sometiéndonos a los gobernantes y autoridades.

        La Biblia lo deja claro.
        Gracias por compartirlo, un cordial saludo.

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  2. Verónica Medina Suárez dice:

    Como siempre me parece un artículo muy adecuado, sobre todo por abarcar información desconocida.

    Aporto mi granito de arena que coincide con el compañero anterior Javier, ante todo seguir en una situación de emergencia la metodología PAS (Proteger-Aletar-Socorrer) y para eso hay que “educar” a la población en Educación Cívica en Emergencias, esperando que poco a poco sea algo institucionalizado y no genere este tipo de dudas: ¿es escaparate o la vida?

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    1. Muchas gracias por participar, Verónica. Sin duda hay que optar por la vida. Y legalmente podemos hacerlo, así que no debemos dudar. Si sabemos ayudar, hay que ayudar.
      Saludos cordiales.

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  3. Yo creo que si, aunque apoye la tesis que propone basada en sus conocimientos jurídicos, quien tiene que realizar la acción ultima, no dispondrá en esos momentos de la certeza de que no le va pasar nada (eso es real y conocido por mi) y menos cuando los organismo dependientes de las CCAA ponen interés en hacer publico y notorio que ellos son quien regulan el uso de los DEA entre otras cosas por que les genera unas tasas.

    No hace mucho asistí a una ponencia de un paramedico de la ciudad de NY donde ya tienen la ley “del buen samaritano” e incluso allí la población no hace nada en caso de PCR por miedo a la demanda.

    Así, que aunque entiendo sus razonamientos creo necesaria esta ley. ¡Para poder decir que existe!.

    Le felicito por su reflexión

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    1. Muchas gracias por participar. La cuestión es que la norma ya protege eso, pero en vez de llamarse “del buen samaritano” se llama “estado de necesidad”, pero es exactamente lo mismo. Probablemente el que no sabe que la vida es más importante que lo demás, no sabrá tampoco que existe la “ley del buen samaritano”, de hecho, por las películas, mucha gente cree que existe en España.
      Por tanto, sigo pensando que es una redundancia y no es necesario crear algo para regular lo que ya está regulado. Pero por supuesto podría no tener razón.
      Saludos cordiales 😉

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  4. Nayra Pumar dice:

    Leyendo el artículo me viene a la mente la situación que ocurrió cuando un señor, no recuerdo en qué ciudad española, se prende fuego a lo bonzo como su última forma imaginable de protesta. Es cuando varios transeúntes, al ver la escena, se prestan a auxiliarle e intentan conseguir algo con lo que sofocar las llamas.
    Uno de estos voluntarios se metió en un establecimiento de una cadena de ropa de hogar y menaje (propiedad de un señor de la Coruña) y le solicita a la primera dependienta que encuentra que le dé una manta de las que hay en la tienda, para apagar el fuego… la respuesta de la dependienta fue negativa (no creo que fuera por mal corazón, simplemente por no pararse a pensar bien lo que estaba respondiéndole al señor, o por simple temor a represalias por parte de sus empleadores al haber permitido la pérdida de parte del género).
    Finalmente los voluntarios arrancaron una pancarta de otra protesta que había unos metros más allá y lograron apagar al pobre señor, que acabó falleciendo un par de días más tarde en el hospital.
    He aquí las dos reflexiones:
    1. que si te metes en la tienda, coges una manta y sales corriendo con ella (con la alarma pitando, la dependienta gritándote y el segurata queriendo darte un masaje en las cervicales) teóricamente te ampara el “estado de necesidad” que citas en el artículo… y no estás cometiendo delito/falta alguno.
    2. y una vez hecho eso… a quién correspondería abonar la cuantía de los bienes destruidos en el acto de auxilio?

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    1. Interesantísimo punto de vista que lleva a otra faceta de este asunto. Vamos a excusar la acción de la empleada pensado que, efectivamente, no se daría cuenta de lo que pasaba, o pensó que le querían robar una manta. En alguna ocasión he ido a pedir una botella de agua para apagar un conato en una papelera (lumbreras que tiran dentro del cigarro), y veo en la cara de quien me atiende que no sabe de qué le hablo.
      Ahora, respondiendo a tus preguntas:
      1. No, no cometes falta ni delito.
      2. No lo tengo claro. Aquí estaría bien que respondiera alguien que tenga más claro este apartado del Derecho, pero a priori creo que caben varias opciones:
      A) Nadie.
      B) La víctima cuando se recupere.
      C) El seguro de RC de la víctima si lo tuviera, el del vehículo si se trata de un accidente de tráfico, o el del trabajo si se trata de un accidente laboral. (y así sucesivamente).
      Pero no estoy seguro, a ver si alguien lo puede confirmar.

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  5. Manolo Vega dice:

    Hola Juan Luis. Felicidades por la reflexión y gracias por dejarnos opinar.
    Creo que lo primero que deberíamos plantearnos tod@s en una situación del tipo que expones es si nosotros estamos preparados y nos vemos capaces de resolver la emergencia o de aportar algo que reduzca los riesgos hasta que lleguen los medios y recursos profesionales. Al margen de conceptos legales, que explicas ya muy bien en tu artículo, a mi me parece un delito y si quieres, y me permites la expresión, es para matar a un tipo que se ponga a realizar una RCP a alguien o a manipular un DEA y no tenga ni idea. Si no sabes, por muy buenas intenciones que tengas, no lo hagas. Puedes aportar otras cosas y colaborar de otra forma, pero eso no. Proteger la zona, avisar, intentar tranquilizar al herido, ayudar a los actuantes que sepan, etc…Pero nunca realizar maniobras que no domines y controles. No se trata de un juego ni de una lotería. A ver si tengo suerte y le salvo la vida. Porque como he visto en las películas que poniéndome encima y dándole golpes en el pecho lo salvan…pues a lo mejor tengo suerte y todo y me convierto en un héroe. Yo creo que así no. De existir ese comportamiento me parece una tremenda irresponsabilidad y en esos casos si se le debiera pedir responsabilidades.
    Situación distinta sería si tenemos una preparación y creemos que podemos hacerlo. En ese caso por supuesto que si. Y que no nos frene nada y mucho menos el miedo a una posible consecuencia legal a posteriori.
    Por eso como opinaba anteriormente Verónica Medina y se perfectamente que tu estas en ello, lo fundamental es luchar por que se consiga una educación cívica en emergencias desde edades muy tempranas en el ámbito escolar para el beneficio de todos y tener así una sociedad mejor y mas preparada.
    Un Saludo para tod@s
    Gracias.

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  6. Gracias a ti, Manolo, por participar y enriquecer el debate.
    Creo que es un matiz importante el que señalas. No es lo mismo que alguien se meta “a lo loco” a hacer algo de lo que no tiene ni idea y empeore la situación (apagar un fuego con gasolina, como metáfora), o que alguien que recibió formación trate de ayudar. Independientemente del resultado.
    Obviamente la ley ampara al segundo. El primero es un negligente y se le puede aplicar el Código Penal como tal.
    Y por supuesto, con una ciudadanía formada desde la escuela, todo nos irá mejor.
    Saludos cordiales y gracias de nuevo.

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  7. Xerach Arteaga dice:

    No quiero extenderme mucho. La reflexión es buena, acertada o no, no lo sé. Cada uno tiene su parecer. Pero es buena por qué genera un debate interesante sobre el uso del desfibrilador a nivel de ciudadanía. ¿Qué levante la mano a quién de nosotros los alumnos no sanitarios durante un curso nos plantearon esta duda? Espero no caer en la osadía si me animo a decir que al 99% de los docentes, monitores o instructores los alumnos sí nos han planteado esta dubitativa.

    Voy a ser lo más claro posible con mi opinión. Que nadie se ofenda si digo que el dispositivo del desfibrilador, a nivel ciudadano, está pensado para su uso escolar, con ello quiero decir simplemente que es muy intuitivo. El problema de sí he hecho un curso o llevo un carne encima para su uso se terminaría con una buena educación en esta materia a nivel escolar (ya hay un grupo en España trabajando duramente en ello) y por ende se extendería su uso libre a nivel de ciudadanía sin tanta parafernalia. Es una lástima que donde algunos vemos al desfibrilador y su uso en la ciudadanía como una garantía de salud, otros lo vean como un posibilidad comercial, por mucha necesidad de regulación que la justifique. Carnés, tasas diplomas, tasas proveedores de curso, cobro a la ciudadanía por una enseñanza que debería ser universal y gratuíta, reclicajes continuos (cuando el mayor reciclaje es su uso)…¿este es el camino adecuado?

    En lo personal diré lo siguiente, si desgraciadamente tengo un episodio de fallo cardiorespiratorio y desde el final del túnel veo que tenías un desfibrilador cerca y no lo has usado sobre mi tórax (independientemente de tus dudas y miedos), entonces ten claro que te esperaré en el cielo (o en el infierno, según me toque) para ajustar cuentas ;o)

    Al final me extendí, salud y saludos para tod@s.

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    1. No puedo estar más de acuerdo. Muchas gracias por participar, un abrazo.

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  8. Buen debate Juan Luis. Has tocado un tema de interés general. Cuestiones legales al margen, de las que no opinaré porque no las conozco a fondo, creo que es sencillamente un tema de sentido común.
    Es evidente que es una temeridad tratar de actuar desconociendo absolutamente el protocolo a seguir. Pero también lo es que estamos tratando de que la ciudadanía tenga conocimientos básicos de primeros auxilios, y digo básicos, que nos permitan ayudar en este tipo de emergencias.
    ¿Con un cursillo básico es suficiente para intervenir en una reanimación?. Pues sí, lo es, para intervenir mientras llegan los servicios de urgencia, a los que avisaremos en primera instancia.
    Como en su día comentamos en uno de nuestros post “La muerte o la vida no son el éxito o el fracaso de una reanimación”. El éxito o fracaso es aplicar el protocolo, la conducta PAS.
    El sentido común dice que intervengas solo en caso de estar seguro de no empeorar la situación. Así que estoy de acuerdo contigo, formemos a la ciudadanía desde la escuela y nos encontraremos menos situaciones como la que se plantea.
    Saludos para todos y gracias Juan Luis.

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  9. Carlos Vales dice:

    Juan: Acabo de encontrar tu entrada y siento no haberla vista antes. En primer lugar enhorabuena por la valentía de tratar un tema tan controvertido en el sector, y en segundo lugar por la exposición del mismo. Comparto tu reflexión y animo a que toda la población se forme en Soporte Vital Básico con Desfibrilador, pues el conocimiento de las técnicas es importante desde muchos puntos de vista, y sobre todo tiene una gran relación con la RCP de calidad, y por tanto con la mayor probabilidad de recuperación de la víctima. Ahora bien, llegado el caso de disponer de un desfibrilador en el punto, y no estar presente o disponible la persona formada, ante la duda de usarlo o no, NO HAY DUDA: La alternativa es que la persona se muera. Además hay que tener en cuenta la seguridad en el uso del desfibrilador, destacada en publicaciones actualizadas. Si a eso le sumamos que el desfibrilador del que hablamos no permite realizar una descarga si no detecta FV o TV sin pulso, la cosa ya está más que clara. Y la pregunta que podemos hacerle a todos los escépticos es: En caso de que TU sufrieses una Parada Cardio Respiratoria, y hubiese disponible un desfibrilador pero no alguien capacitado para su uso, ¿Querrías que otra persona lo intentase usar contigo? A ver qué responde el personal, porque YO lo tengo claro: ADELANTE!!
    Una vez más, te felicito. Con tu permiso, lo divulgaré entre mi humilde círculo de amiguetes 😉

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    1. Hola por aquí también, Carlos, bienvenido y gracias. No puedo estar más de acuerdo con tu brillante exposición, no hay nada más que añadir y la pregunta final lo resume todo. Será un honor que difundas cualquiera de los artículos que puedan ser de tu interés, esa es la idea fundamental cuando escribo estas cosas, que lleguen a todas las personas posibles. Un abrazo.

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