Y, por fortuna, se nos pudo tildar de exagerados.


Es habitual que al recuperarse la normalidad tras una situación de Alerta emitida por las autoridades en materia de emergencias, se escuchen críticas si hay un sector que entiende que todo parecía más grave de lo que realmente fue.

Bien, ¿se ha parado a pensar que igual no fue tan grave porque se alertó a la población y se tomaron todas las medidas preventivas?

Pese a que me gusta ceñirme a principios de eficacia y eficiencia, sin duda en el sector de las emergencias es mejor pecar por exceso que por defecto. Vayamos por partes:

Para empezar debemos tener claro que cuando un aviso de la Agencia Estatal de Meteorología, AEMET, o una Alerta (del tipo que sea), emitida por un servicio público de emergencias, afecta a toda una Provincia o Comunidad Autónoma, es muy probable que no afecte del mismo modo a cada municipio, barrio y calle de dicha zona. De modo que a lo mejor los de un municipio, el día después de la Alerta, no entienden por qué se cancelaron las clases mientras que los del colindante aún temen salir de sus casas por la mala noche que han pasado.

En ocasiones la información de la que se dispone hace temer lo peor, pero por alguna de las múltiples causas que influyen en los Fenómenos Meteorológicos, el frente tormentoso, la ciclogénesis explosiva, o el frente de un incendio forestal que venía empujado por el viento, cambia de rumbo a última hora y no afecta del modo que estaba previsto. Pues donde todos deberíamos alegrarnos a menudo se oyen críticas muy duras hacia los responsables del servicio de emergencias. ¿Hubiera sido mejor arriesgar la vida de todos los afectados potenciales? Yo diría que no.

Sin duda hay un factor humano importante, un Director General que debe decidir qué hacer y qué nivel de gravedad asignar, teniendo en cuenta que en sus manos puede estar la vida de muchas personas:

Sin suspender las clases ¿Qué número de víctimas habría habido en este caso? El viento tira parte del techo de un colegio, y como ese hay muchos ejemplos a lo largo de toda la geografía española.

Puede que en un sitio el “temporal” haya pasado sin pena ni gloria, mientras que no demasiado lejos habrá azotado con fuerza. Sin la prohibición de acercarse a la costa seguramente habría muchas más víctimas mortales de las que ya tenemos cada vez que la gente se acerca a sacar fotos del oleaje (o por otras causas)

De modo que, en mi opinión, siempre será mejor que a toro pasado se pueda criticar a las autoridades por un presunto exceso de celo, que quedarnos cortos y tener que lamentar víctimas mortales.

Aprovecho para añadir el estupendo cuadro que, al menos en Canarias, explica estupendamente la diferencia entre los AVISOS de la AEMET y las ALERTAS del Gobierno Autónomo, hecho por Adrián Brito ( @britodelafuente ), y publicado en su blogImagen

 

Por último, y en base al auge de las redes sociales, RRSS, en cuanto a la difusión de información en caso de emergencias, quiero recordar la importancia de acudir a fuente de solvencia para recabar información fiable. De entrada siempre es necesario acudir a las cuentas de twitter de los servicios implicados (1-1-2 de cada Comunidad Autónoma, Policía, Bomberos, servicio sanitario, etc.), y además siempre se puede contar con la red de voluntarios digitales @VostSpain (y las distintas cuentas de las CC.AA.), y cuentas como @InfoEmerg o @Emergencias112

Recuerda el peligro de difundir información errónea o maliciosa, aunque tu intención sea la mejor.

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