21 segundos.


Por @jldecastellvi

21 segundos. Ese fue el mejor tiempo que hice clasificando una llamada de emergencia durante mi carrera como Operador de Demandas del 1-1-2. He de decir que me lo pusieron”fácil”, una autopista, y un alertante colaborador que me dio todos los datos que le pedí, sumado a mi experiencia en el trabajo. Casualmente el responsable de sala de aquel entonces, estaba justo detrás de mi con un grupo que visitaba el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad, CECOES 1-1-2, con lo que el servicio quedó muy bien retratado.

 

No sé si hoy en día sigue igual, en ese entonces teníamos un máximo de 60 segundos para pasar las llamadas más graves, los accidentes y servicios en lugares de pública concurrencia. Generalmente no los agotábamos, pero hay veces en las que no es posible.Hay veces en las que el alertante, (la persona que llama para dar la alerta al 1-1-2 y que en otros sitios se denomina “llamante”), no sabe dónde está. O está histérico. O hay mala cobertura. Y unos cuantos “O” más. Por supuesto, también puede pillar un mal día del Operador, o que sea nuevo, o que la llamada entre de una zona que no le suena a nadie (que también las hay), y sea más difícil localizar el sitio. También existen casos en los que el sitio es muy recóndito, y se tarda más en recoger los datos, porque hay que apuntar todas las explicaciones para llegar hasta allí. No todo ocurre en plena “Gran Vía de Madrid, frente al teatro X”, con una ambulancia a 20 metros y sin riesgo de equivocarse.

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Mi etapa de operador del 1-1-2. Foto de la Academia Canaria de Seguridad.

¿Sabes cuántas calles se repiten en cada ciudad? Muchas. ¿Y cuánta gente tiene varias calles en la misma ciudad, en las que cambia el título que tenía en el momento en el que la nombraron? Unas cuantas. O con el mismo nombre tienen calle y avenida. Todo eso genera problemas para localizar el lugar de la incidencia.

También tuve llamadas de 2 y 3 minutos (Y alguna de muchos más). Y muchas en las que llamaba gente mayor, que sólo quería que alguien les escuchara un rato. Y las de las personas con problemas mentales que acumulaban MILES de llamadas seguidas, poniendo a prueba nuestros nervios y paciencia. Y los niños a la hora del recreo.Y los que creen que les estábamos viendo por una bola de cristal, o que debemos sabernos todas las calles de la Comunidad Autónoma sin preguntar nada más…

Tuve la dicha de aprender la hermosa profesión de operador del 1-1-2 con los mejores. Cuando empecé di con los mejores, que me enseñaron y me ayudaron. Y creo que el personal del 1-1-2, gran olvidado porque nadie les ve la cara, merece mucho más reconocimiento del que tiene hoy en día. Quiero dar las gracias a los compañeros del CECOES 1-1-2 de Canarias, de los que aprendí una de las más bonitas profesiones, pero esta entrada está dedicada a todos los operadores, gestores o despachadores de los 1-1-2 de toda España.

Fue una de las etapas profesionales más bonitas de mi vida, hoy la he recordado con fuerza, y me apetecía compartirlo contigo que me lees.

Emergencias, ¿dígame?.

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